Día 1 — Averigua qué no sabes
El instinto es empezar por el tema 1 y avanzar. Es el peor uso posible del primer día, porque acabas dedicando el mismo tiempo a lo que ya dominas y a lo que no tienes ni idea.
Dedica la primera sesión a hacer un inventario: la lista de temas o epígrafes, y al lado una marca de tres niveles — lo tengo, lo he visto, no sé ni qué es. Un examen viejo o los ejercicios del final del tema sirven para calibrarlo rápido.
Salen dos cosas: cuánto hay de verdad, y por dónde empezar. Casi siempre lo que da miedo es menos de lo que parecía, y lo que se daba por sabido no lo estaba tanto.
Días 2 a 4 — Lo que no sabes, primero
Ataca por orden de desconocimiento, no por orden del temario. Lo marcado como «no sé ni qué es» es donde cada hora rinde más, y además es lo que más tarda en asentarse: necesita días de margen.
Trabaja en sesiones cerradas y termina cada una haciendo algo sin mirar: un ejercicio, un esquema de memoria, explicarlo en voz alta. Si al final de la sesión no puedes reproducir nada, no has estudiado ese tema: lo has leído.
Deja de lado por completo lo que ya dominas. Volverá en el repaso final, y antes es tiempo tirado.
Día 5 — Examen de mentira
Hazte un examen completo, con reloj y sin apuntes. Es el día más incómodo de la semana y el más útil.
No es para sacar nota, es para encontrar los agujeros que no se ven estudiando: lo que creías saber y bajo presión no sale, lo que tardas más de lo que pensabas, el tipo de pregunta que te descoloca.
Corrígelo el mismo día y apunta los tres fallos más gordos. Esos tres son el plan del día siguiente.
Día 6 — Los agujeros
Solo los fallos del examen de mentira y los temas que quedaron a medias. Nada nuevo: a estas alturas, empezar un tema desde cero resta más de lo que suma, porque te quita el repaso de todo lo demás.
Si sobra tiempo, un segundo examen de mentira sobre lo que falló.
Día 7 — Repaso general, y dormir
La víspera es para pasar por encima de todo, rápido: esquemas, fórmulas, los cuatro datos que siempre se olvidan. No es día de entender nada nuevo.
Y termina pronto. Dormir bien la noche antes rinde más que las dos horas extra que ganarías quitándoselo al sueño — dormir es parte de lo que fija lo estudiado, no un descanso opcional.
Lo que suele salir mal
Los tres fallos habituales: empezar por el tema 1, dejar el repaso general para la última noche, y no hacer nunca un examen de mentira porque da pereza descubrir lo que no sabes.
Si la parte que te frena es encajar todo esto entre clases y turnos, Vyran reparte las sesiones por ti y deja siempre el repaso la víspera.